Qué es Chicza

Chicza es un chicle 100% natural, se cosecha de manera sustentable de los árboles del chicozapote en la Selva Maya. Es orgánico certificado y biodegradable, y además lo produce un consorcio de coperativas bajo un esquema de comercio justo.

Las selvas tropicales del sureste mexicano, junto con las de Guatemala, Belice, Honduras y Nicaragua, conforman El Gran Petén, la segunda jungla tropical más grande en América después del Amazonas. En los estados mexicanos de Quintana Roo, Campeche y Yucatán, estos bosques tropicales han sobrevivido y prosperado para cubrir hoy 1.3 millones de hectáreas, en contraste con otras regiones del país, donde el 80% de las selvas originales se han perdido debido a la tala de árboles, la ganadería y una labor agrícola incompatible con dicho ecosistema.

 1. El proceso: del árbol a la fábrica.

El “chiclero” se acerca al árbol de chicozapote, lo recorre con la mirada, lo estudia, lo toca, lo “cala” con el machete. Se decide y comienza a trepar con gran habilidad usando tan solo su cuerpo y un par de herramientas simples. Desde abajo hace cortes en la corteza forma de “V” en zigzag, por ellos escurrirá la sabia del blanco látex que se convertirá en chicle.  Sube cada vez más alto, abrazado al árbol que le proveerá el sustento. Su habilidad es fascinante, el trabajo es duro y muchas veces peligroso, pero lo aprenden desde muy jóvenes observando a sus experimentados padres y abuelos. La cosecha de chicle sucede justamente durante la época de lluvias, cuando los árboles están bien hidratados y proliferan los mosquitos que atacan con incesantes piquetes. La concentración es esencial, pues un machetazo mal colocado puede cortar la soga que los asegura al árbol, provocando una peligrosa caída de graves o fatales consecuencias.

Con su filoso machete a cuestas, estos hombres de la selva comienzan y terminan sus intensas jornadas laborales. Desde la base del tronco, que puede tener más de un metro de diámetro, hacen cortes en forma de zigzag que les sirven de apoyo para continuar trepando y cortando la corteza de árboles que alcanzan los 30 metros de altura. Llevan una cuerda atada en la cintura con la que se abrazan alrededor del tronco, corte a corte, mientras trepan, sostienen su propio peso apoyando los garfios de sus botas de hule en las nuevas insiciones. Por estos cortes en “V”, escurrirá el látex que permea gota a gota del tronco hasta depositarse en las bolsas de henequén que han sellado con cera de abeja, y que ataron previamente en la base del árbol. Dependiendo de su tamaño y las veces que haya sido “chicleado”, de un chicozapote se pueden extraer entre medio y dos kilogramos de látex. Una vez “chicleado”, el árbol se deja “descansar” durante por lo menos cinco años.

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Al finalizar la jornada o por la mañana del día siguiente se recolecta el látex de las bolsas, se filtra para sustraer las impurezas y se hierve en pailas (contenedores) metálicas. Poco a poco, el látex pierde humedad y comienza a adquirir consistencia pegajosa y elástica. Cuando alcanza el punto adecuado y se enfría se manipula para vaciarlo en moldes de madera que permiten después obtener bloques o “formas” conocidas como marquetas. Éstas se recolectan y transportan hasta los centros regionales de acopio y de allí se llevan a la planta industrial de Chetumal donde comienza el proceso de elaboración. El chicle de las marquetas se derrite junto con algunas ceras naturales para convertirse en “la goma base”. Aún caliente, se endulza con productos orgánicos como el jarabe de agave y se le añaden saborizantes naturales, después se compacta y moldea formando tiras de goma de mascar. El uso exclusivo de ingredientes y procesos naturales da como resultado un producto excepcional, orgánico y biodegradable, que contrasta con el artificial mundo de las gomas de mascar sintéticas.

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CONTACTO
consorcio_chiclero Consorcio Chiclero, SC de RL
Independencia 15
Centro
77000 Chetumal, Quintana Roo
Email:
Mayan Rainforest Co Ltd
Units C&D Walton Avenue
Felixstowe, Suffolk
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